En abril, en pleno confinamiento, el profesor de informática Àlex Arenas predijo que era muy posible una segunda ola de coronavirus este verano en España.
En ese momento, muchos científicos aún confiaban en que las altas temperaturas y la humedad retrasarían el impacto y la propagación del virus durante los meses de verano, como sucede con la gripe estacional.
Desafortunadamente, las predicciones de Arenas han resultado ser acertadas. Madrid, el País Vasco, Aragón, Cataluña y otras regiones españolas se enfrentan actualmente a un aumento de casos de COVID-19, a pesar del uso de mascarillas, el lavado de manos y el distanciamiento social.
VER: Gestión de IA y ML en la empresa 2020: los líderes tecnológicos aumentan el desarrollo y la implementación de proyectos (Premium de TechRepublic)
Es cierto que agosto no es tan malo como marzo para España, pero todavía no es una situación que muchos prevean.
Las predicciones de Arenas se basaron en modelos matemáticos y subrayan el importante papel que puede desempeñar la tecnología en el momento de las decisiones sobre el virus y la comprensión de su propagación.
“El virus hace como nosotros”, dice Arenas. Por lo tanto, analizar los datos epidemiológicos, ambientales y de movilidad se vuelve crucial para tomar las medidas adecuadas para contener la propagación del virus.
Para ayudar a hacer frente a la pandemia, el gobierno catalán ha creado un observatorio público-privado de salud. Reúne el esfuerzo de la administración, el Hospital Germans Trias i Pujol y varios centros de investigación, como el Centro de Innovación en Data Tech e Inteligencia Artificial (CIDAI), el Centro Tecnológico Eurecat, el Barcelona Supercomputing Center (BSC), el la Universidad Rovira i Virgili y la Universidad de Girona, así como la Mobile World Capital Barcelona.
Mobile World Capital Barcelona pone en práctica la iniciativa GSMA AI for Impact, que está dirigida por un grupo de trabajo de 20 operadores móviles y un panel asesor de 12 agencias de la ONU y socios.
Más allá de las instituciones, existe un deseo real de unir fuerzas para responder al virus utilizando la tecnología. Dani Marco, director general de innovación y economía digital de la Generalitat de Catalunya, deja claro que «disponer de datos comparativos de gripe y SARS-CoV-2, movilidad, meteorología y censo de población sí nos ayuda a reaccionar de forma más rápida y eficaz frente a la pandemia».
Los datos provienen de bases de datos públicas y también de operadores móviles, que proporcionan registros de movilidad. Todo está anonimizado para evitar problemas de privacidad.
Sin embargo, la diversidad de las fuentes de los datos es un problema. Miguel Ponce de León, investigador postdoctoral del BSC, el centro que alberga la base de datos del proyecto, dice que los datos provenientes de las regiones son heterogéneos porque se basan en varios estándares.
Entonces, una de las tareas principales en BSC es limpiar los datos para que puedan usarse para predecir tendencias y crear paneles con información útil. El objetivo es tener muchos modelos ejecutándose en las supercomputadoras de BSC para responder una variedad de preguntas: cómo la movilidad pública está promoviendo la propagación del virus es solo una de ellas.
Arenas argumenta que tener datos de movilidad es crucial ya que “te dice el tiempo que tienes antes de que la infección se propague de un lugar a otro”.
“Los datos del tráfico aéreo podrían habernos dicho cuándo llegaría la pandemia a España desde China. Pero nadie estaba preparado”.
Estar preparado es ahora más importante que nunca. En este sentido, Marco, de la Generalitat de Catalunya, destaca que cualquier epidemiólogo podrá utilizar las herramientas desarrolladas en el observatorio. Está convencido de que las herramientas digitales pueden ayudar, aunque no son la única solución.
Según el profesor Arenas: «Necesitamos modelos sobre cómo evolucionan las epidemias, y los datos son cruciales para ajustar estos modelos. Pero hacer predicciones sobre la próxima pandemia es muy difícil, incluso con IA».
Aboga por métodos de prueba rápidos, incluso si algunos científicos cuestionan su precisión, ya que podrían proporcionar una alternativa útil a las pruebas de PCR (reacción en cadena de la polimerasa), que también tienen limitaciones. También recomienda el uso de una app de rastreo de contactos como la española Radar COVID, basada en el protocolo descentralizado DP3T.
«Una persona puede rastrear hasta tres contactos por teléfono. La aplicación le permite aumentar ese número de seis a ocho contactos», dice.
VER: Coronavirus: Negocios y tecnología en una pandemia
Oriol Mitjà, investigador y médico consultor en enfermedades infecciosas del Hospital Germans Trias i Pujol, coincide en que la tecnología Bluetooth puede ser de ayuda. Pero claro, “debemos seguir luchando contra la idea de que es una app para controlar a la población, porque no lo es”, dice Arenas.
Otros países, como Alemania, Irlanda y Suiza, han considerado que si existe alguna posibilidad de que una aplicación haga una pequeña contribución a la batalla contra el virus, vale la pena intentarlo.
Marc Torrent, director del CIDAI, sostiene que poder combinar datos fiables y conocimientos epidemiológicos para mejorar la gestión de los recursos públicos ya es una victoria.
La Generalitat de Catalunya ha creado un observatorio de salud público-privado para reunir los esfuerzos y datos de varios organismos que luchan contra el COVID. Imagen: Anna Solana/MarketingyPublicidad.es